¿Ayudamos o estorbamos? Actitudes que frenan la responsabilidad
Test: ¿Cómo fomento la responsabilidad?
Descubre cómo tus acciones diarias impactan en la autonomía de tus hijos.
¡Hola, papá y mamá!
Este test es solo para ti, para reflexionar. No hay respuestas “correctas” o “incorrectas”. Por favor, responde con total honestidad pensando en lo que haces la *mayoría* de las veces. ¡Nadie verá tus resultados!
Pregunta 1 de 10
Resultados de tu Reflexión
Tu puntaje es:
Todos queremos lo mejor para nuestros hijos. Queremos que sean felices, seguros y, por supuesto, responsables. Pero a veces, con la mejor intención del mundo, podemos tener actitudes que, en lugar de ayudar, les impiden aprender a ser responsables.
No se trata de culparnos, sino de darnos cuenta y ajustar el rumbo. Hoy vamos a platicar sobre algunas de esas actitudes.
El problema más grande: La Sobreprotección 🛡️
Una cosa es proteger (que es necesario y bueno) y otra es sobreproteger (que no es adecuado). Proteger es ponerles el cinturón de seguridad; sobreproteger es no dejar que se suban al coche por si chocan.
La sobreprotección no deja que nuestros hijos aprendan a hacer las cosas por sí mismos (les quita autonomía) y, aunque no lo parezca, los vuelve más inseguros.
¿Cómo saber si estamos sobreprotegiendo? Revisa si hacemos esto:
- Evitarles cualquier problema (por chiquito que sea). No dejamos que se frustren ni un poquito. Si el rompecabezas no le sale, corremos a armárselo.
- Hacerles el trabajo. ¿Para qué va a batallar? Mejor lo hacemos nosotros.
La mamá de Isabel, aunque su hija protesta, siempre termina recogiéndole ella los juguetes.
- Darles todos los caprichos... ¡y al instante! Les damos todo "aquí y ahora". No aprenden a esperar, a esforzarse por algo o a ganárselo.
- No dejarlos ser autónomos. Hacemos por ellos cosas básicas que ya podrían hacer solos.
A Pilar, de cinco años, sus papás todavía la visten, la desvisten y a veces hasta le dan de comer en la boca.
- Resolverles sus problemas. En lugar de enseñarles a ellos cómo resolverlos, intervenimos y lo arreglamos todo.
Blanca (6 años) tuvo una pelea simple con su amiga. Su papá le llamó por teléfono al papá de la otra niña para "reconciliarlas".
- Sufrir nosotros las consecuencias. Si el niño hace algo mal, nosotros asumimos el "castigo" o la consecuencia, no él.
Sonia (12 años) se acabó el saldo del teléfono. Su mamá la regañó, pero la consecuencia real es que la mamá no podrá comprarse algo que quería para pagar la factura. Sonia no perdió nada.
Otras 5 actitudes que debemos revisar
Además de sobreproteger, hay otras cosas que a veces hacemos "sin querer queriendo" y que tampoco ayudan:
1. "Lavar Fáciles" (No asumir nuestra responsabilidad) 🧼 Ser papás es una "chamba" de tiempo completo que no podemos delegar por completo. Los abuelos, los maestros o la escuela son un gran apoyo, pero la responsabilidad principal de educar es nuestra.
2. La prisa y la "falta de tiempo" ⏰ Fomentar la responsabilidad toma tiempo y paciencia. Es más rápido vestir a tu hijo tú mismo que esperar a que él lo haga solo, ¿verdad?
Los papás de Jose Miguel prefieren vestirlo ellos todas las mañanas para no llegar tarde al trabajo. Jose Miguel no aprende, y los papás viven con prisa.
3. No dar buen ejemplo 🚶♂️ Los niños son esponjas. Si queremos que sean responsables, necesitan vernos siendo responsables.
La mamá de Julio (4 años) le dijo una "mentira piadosa" a la maestra para justificar que su hijo no llevó un material. Julio aprendió que mentir es una salida válida.
4. Ser demasiado "barco" (Permisivos) ⛵ Cuando no hay reglas claras, o si las hay pero no las cumplimos, los niños se confunden. Si no somos capaces de decir "NO" con firmeza y amor, no aprenden qué se espera de ellos.
"A mi hija no le podemos decir que no, ¡porque viera cómo se pone!".
5. No confiar en ellos 😥 "No lo va a hacer bien", "Se va a equivocar", "Mejor lo hago yo". Esta falta de confianza se la contagiamos. Si nosotros no creemos que pueden, ellos tampoco creerán en sí mismos.
¿Qué podemos hacer?
El primer paso es darnos cuenta. No se trata de soltarlos de golpe, sino de irles dando "cuerda" poco a poco.
La próxima vez que tu hijo se enfrente a un reto pequeño (amarrarse las agujetas, preparar su mochila, resolver un pleito con un amigo), respira profundo, ten paciencia y confía en él.
¡Dejemos que practiquen! Equivocarse es parte fundamental de aprender a ser responsable.
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📖 Fuente: Jarque García, J. (2018). Fomentar la Responsabilidad. Escuela de Padres. México.
