¿Qué tan autónomo debe ser tu hijo?
¡Hola, papás y mamás!
Seguimos avanzando en nuestro taller. Hoy hablaremos de una de las bases más importantes de la responsabilidad: la autonomía.
Autonomía es simplemente la capacidad de que nuestros hijos hagan las cosas por sí mismos.
Ojo: Si sientes que tu hijo o hija aún no domina hábitos de etapas anteriores (como comer solo, aunque se tarde), ¡no te preocupes! Nunca es tarde. Simplemente, hay que empezar por esos hábitos básicos antes de exigir los nuevos.
¿Quieres saber qué tan autónomo es tu hijo(a)? Intenta con este test si tienes niños de 6 a 8 años.
Test de Autonomía
Para niños de 6 a 8 años
¿Qué tan autónomo es tu hijo(a)?
Este test te ayudará a descubrir qué tan independiente es tu hijo(a) de 6 a 8 años en sus tareas diarias. Responde con honestidad para recibir consejos personalizados. ¡Empecemos!
Pregunta 1 de 8
Resultados del Test
Mis Consejos Personalizados para ti:
✂️ Pequeños Gigantes (de 6 a 8 años)
1. 👕 A la hora de vestirse
A esta edad, ¡ya pueden solos! Esto incluye no solo ponerse la ropa, sino también:
- Abrocharse y desabrocharse los botones.
- El gran reto (que requiere mucha paciencia): aprender a atarse las agujetas de los zapatos.
2. 🧼 Su limpieza personal
Ya pueden (y deben) bañarse solos. Claro, al principio podemos “echarles un ojo” para asegurarnos de que usen bien los productos (¡y no se acaben el shampoo en un día!).
- Deben saber usar el jabón o gel y el shampoo.
- Ir al baño solitos y, muy importante, limpiarse ellos mismos correctamente.
3. 🍴 En la comida
El cambio grande aquí es el uso de todos los cubiertos.
- Deben dominar la cuchara y el tenedor.
- Empezar a usar el cuchillo de mesa (¡sin filo!) para untar o cortar cosas suaves (como un plátano o una verdura cocida).
- ¡Ya pueden prepararse cosas sencillas! Como servirse un vaso de agua o prepararse su propio vaso de leche con chocolate.
- Saberse portar bien en la mesa.
4. 🌎 En la casa y en la calle
Aquí es donde más notamos cómo crece su responsabilidad social:
- Cortesía básica: Ya no debemos pedirles nosotros. Deben empezar a decir “gracias”, “por favor” y “permiso” por sí solos.
- Saludos: Saludar a las personas que conocen cuando llegan a un lugar.
- Comportarse en público: Entender que no se corre ni se grita en lugares como un restaurante, la iglesia o la sala de espera del doctor.
- Juegos: Respetar las reglas y los turnos cuando juegan con otros niños.
- Aparatos: Ya pueden usar (con supervisión) aparatos sencillos, como calentar algo en el microondas o poner una película.
- Medicinas: Si están enfermos, pueden tomarse su jarabe o pastilla ellos solos (obviamente, dándosela nosotros y recordándoles la hora).
Si tu hijo(a) es mayor, prueba con este test para niños de 9 a 12 años.
Test de Autonomía
Para pre-adolescentes de 9 a 12 años
¿Qué tan autónomo es tu hijo(a)?
Esta es la etapa del “gran estirón” hacia la independencia. Este test te ayudará a ver qué tan responsable es tu hijo(a) en las tareas de su edad. ¡Responde con honestidad!
Pregunta 1 de 8
Resultados del Test
Mis Consejos Personalizados para ti:
🚀 El Gran Estirón (de 9 a 12 años)
Entramos a la “pre-adolescencia”. De los 9 a los 12 años, nuestros hijos ya no son pequeños y sus responsabilidades deben crecer con ellos.
La regla de oro sigue siendo la misma: si tu hijo(a) de 9 ó 10 años todavía no domina los hábitos de la etapa anterior (como bañarse bien o atarse las agujetas), nuestro primer trabajo es reforzar eso. No podemos construir el segundo piso si el primero está flojo.
A esta edad, ya podemos pedirles más.
1. 👟 Cuidado Personal y su Habitación
A esta edad, ya no solo es “hacerlo”, sino “hacerlo bien” y “sin que se lo pidas”.
- Su ropa: Ya deben ser expertos en vestirse solos. Esto ahora incluye peinarse bien (¡y hacerse una colita si tienen el pelo largo!) y ponerse el cinturón de seguridad en el coche automáticamente.
- Su cama: Tender su cama todos los días (quizás no perfecta al estilo de un hotel, pero sí tendida).
- Orden: Poner la ropa sucia en el cesto y guardar la limpia en su lugar.
- Pequeñas emergencias: Saber tomarse su medicina (obviamente, tú se la das y supervisas) y curarse solitos una herida pequeña (un raspón, lavarse, ponerse un “curita”).
2. 🥪 En la Cocina
Aquí ya pueden empezar a ser más independientes:
- Ya no solo es servirse leche. A esta edad pueden prepararse una torta (sándwich) sencilla.
- Usar un cuchillo de mesa para pelar una fruta (como una naranja o un plátano).
3. 🎒 Sus Responsabilidades Escolares
Este es un cambio gigante. La responsabilidad de la escuela empieza a ser de ellos, no tuya.
- La mochila: ¡Este es clave! Ya deben ser 100% responsables de preparar su mochila para el día siguiente.
- El material: Deben aprender a reponer su material escolar; es decir, darse cuenta y avisarte que necesita lápices o pegamento antes de que se le acaben por completo.
- Comunicación: Ya pueden llamar por teléfono (o mandar un mensaje de un dispositivo familiar).
4. 🚶♂️ El Mundo Exterior (¡con supervisión!)
Empezamos a soltarlos un poquito más, siempre midiendo la seguridad de donde vivimos:
- Hacer “mandados”: Si viven en una zona segura, ya pueden ir solos a la tiendita de la esquina, a la panadería o a la papelería por algo que falte.
- Seguridad: Deben saber cómo comportarse perfectamente en lugares públicos, cruzar la calle por los pasos adecuados y, muy importante, reforzar la regla de desconfiar de desconocidos.
Pero, ¿cómo le enseño a ser autónomo?
Si quieres que aprenda algo nuevo (como tender su cama o preparar su mochila), sigue estos 4 pasos:
Paso 1: Enséñale con Confianza (y Cariño) No asumas que sabe cómo hacerlo. Tómate el tiempo de mostrarle, con seguridad y sin enojarte.
Ejemplo: La mamá de Ángel (10 años) le dice: “Te voy a enseñar cómo se hace la cama, paso por paso, para que puedas hacerla tú solito a partir de ahora”. Y juntos, ven cómo estirar la sábana, poner la colcha, etc.
Paso 2: Supervisa y Acompaña Al principio, tienes que estar “echando un ojo”. No para regañar, sino para guiar.
Ejemplo: Al día siguiente, la mamá de Ángel revisa que la cama esté hecha antes de irse a la escuela. Si ve algo chueco, le dice con calma: “¡Vas súper bien! Solo fíjate, la colcha queda mejor si la estiras también de esta esquinita”.
Paso 3: El Ejemplo “Jala” (¡y jala parejo!) De nada sirve pedirle que sea ordenado si ve que los adultos no lo son. Los niños aprenden más de lo que ven que de lo que oyen.
Ejemplo: En casa, al terminar de comer, cada uno tiene su “chamba”: los niños llevan los platos a la cocina; mamá los lava en el fregadero y papá barre la cocina. Hasta que todo está recogido, nadie se va a ver la tele.
Paso 4: ¿Y si se Niega o se le “Olvida”? (Maneja la Resistencia) Es normal, sobre todo en los más grandes, que de pronto intenten negarse o se vuelvan “olvidadizos”. Con calma, pero con firmeza, hay que aplicar consecuencias.
- El Recordatorio Firme: “Ángel, veo que se te olvidó la cama. Por favor, tiéndela ahora”.
- La Consecuencia Lógica: Si es reincidente, se pueden retirar privilegios. Ejemplo: Juan José (12 años) siempre deja la cocina sucia después de cenar. Hoy, sus papás le dijeron que la limpie y que no podrá usar su videojuego esta tarde.
- La “Sobrecorrección” (para practicar): Esta es buenísima. Ejemplo: Patricia no hace bien la cama, la deja toda arrugada. Hoy su mamá le dijo: “No sales con tus amigas hasta que la cama esté bien hecha. Y para que practiques, la vas a hacer tres veces seguidas, bien hecha”. (Patricia entrenó un rato… ¡y aprendió!).
¡Ayuda! Nunca le He Exigido Nada y Ya Está Grande
Tranquilo(a), ¡nunca es tarde para empezar! De hecho, es la mejor decisión que puedes tomar por él o ella. Solo que el camino será un poquito diferente:
1. Habla Claro, con Confianza y sin Enojarte. Elige un momento de calma y explícale la nueva regla. No es un castigo, es una nueva etapa.
“Hijo, a partir de hoy, cuando te bañes, la ropa sucia va en este cesto y la toalla se cuelga en el tendedero. Confío en que puedes hacerlo.” (Dilo con seguridad, sin titubear y sin preguntar “si quiere”).
2. Ve “Poco a Poquito” ¡No quieras que cambie todo de la noche a la mañana! Se va a frustrar él y te vas a frustrar tú.
Elige UNA sola batalla esta semana. Quizás solo sea “tender la cama”. Cuando domine ese hábito, sumas otro (como “preparar la mochila”).
3. Enséñale y Acompáñalo Aplica los mismos 4 pasos de arriba: muéstrale cómo se hace, supervisa que lo cumpla y, sobre todo, ¡pon tú el ejemplo!
4. ¡Felicita el Doble! Al principio, tienes que “cacharlo” haciendo las cosas bien y reconocer su esfuerzo. ¡Elogia mucho más de lo que corriges!
“Oye, ¡qué bien! Acabo de ver que colgaste tu toalla sin que te dijera nada. ¡Muchas gracias, eso es todo!”
5. Si se Niega, Mantente Firme. Si ya le enseñaste, lo elogiaste y aun así no lo hace, usa las mismas medidas: el recordatorio firme, la sobrecorrección (como Patricia) o la retirada de privilegios (como Juan José).
Recuerda: la constancia (hacerlo todos los días) y la paciencia (saber que a veces fallará) son tus mejores herramientas.
📖 Fuente: Jarque García, J. (2018). Fomentar la Responsabilidad. Escuela de Padres. México.
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